Tregua en Irán
Ignora tus emociones si quieres ganar
Parece que hay una especie de tregua en la guerra de Irán. O tal vez no. En mi opinión, estamos más o menos en el mismo punto: no hay un acuerdo definitivo sobre la mesa y, si somos honestos, nadie sabe realmente qué va a pasar.
Mantengo lo que os llevo contando desde el inicio del conflicto: el escenario más probable es que se solucione relativamente rápido porque a nadie impotante le interesa que esto se alargue, pero no podemos descartar que la situación se desmadre.
Yo opero en el escenario más probable porque es lo único tangible que tengo. Dejo de lado las emociones. Con esto quiero decir que me da igual si me apetece operar o no; de hecho, suelo hacer lo contrario de lo que mi amígdala me dicta: compro en el pánico y vendo en la euforia. Comprar durante una guerra comercial, durante una guerra militar, durante una crisis de inflación, etc, la verdad es que nunca me apetece.
Pero me da igual. Si hiciera caso a mis emociones, simplemente no podría hacer ninguna operación.
Sigo el plan aunque no tenga ganas, y mi “yo del futuro” me lo agradece el 100% de las veces.
Las oportunidades aparecen precisamente cuando no apetece nada comprar, y los beneficios se recogen cuando da “pena” cerrar la operación porque todo está subiendo y parece que puedes ganar más. Así de simple.
Cuando la incertidumbre geopolítica se dispara, el mercado reacciona con lo que mejor conoce: volatilidad y correcciones. Como no tenemos una bola de cristal para predecir conflictos, lo mejor es aferrarse a lo que sí sabemos. Y lo que sabemos de la bolsa es pura estadística.
El dato es el siguiente: de cada 30 veces que hay una caída mayor al 5% (los llamados pullbacks), 29 se recuperan rápido y solo una se convierte en un mercado bajista prolongado.
Repito. 29 de cada 30 caídas son oportunidades de compra.
Estas caídas del 5% ocurren unas 3 veces al año. Esto significa que en una década vemos 30 correcciones de este tipo, y en ese mismo periodo la estadística dice que solo sufriremos uno (quizá) mercado bajista severos —caídas superiores al 20% prolongadas ligadas a recesiones—.
Esa es la realidad histórica. Los números crudos.
En base a esto, mi estrategia es jugar esta estadística a mi favor. No intento adivinar el futuro ni ser el más listo de la clase prediciendo si esta caída es “solo un susto” o el fin del mundo. Simplemente, compro. Compro en todas y cada una de las bajadas. Después, recojo beneficios cuando todo sube y el resto del mundo se pelea por comprar.
¿Me voy a equivocar? Por supuesto. Sé que, de cada 30 veces, me comeré una caída de las gordas directa al estómago y el mercado seguirá bajando durante meses. No pasa nada. Invierto a largo plazo la liquidez que no necesito para vivir.
No me importa quedarme parado dos años si Naranjito nos monta un “2008”. Es más, casi le agradecería las vacaciones.
El truco de este negocio es aceptar la estadística: el error de ese mercado bajista prolongado queda compensado con creces por las 29 veces que sí acierto, comprando los mejores negocios del mundo en oferta cuando nadie los quiere.
Matiz importante. Compro las mejores compañías del mundo, críticas para la cadena de valor y resistentes a crisis.
La crisis no va acabar con mi cartera.
No va a acabar con Microsoft, Amazon, L’Oreal, Mastercard, Zoetis…Porque si desaparecen estas empresas el mundo se ha acabado y por lo tanto me da igual donde esté invertido mi dinero. Si compras otro tipo de empresas, esto ya no aplica porque una crisis gorda se las puede llevar por delante.
Invertir no va de tener razón el 100% de las veces; eso es imposible. Va de crear un sistema con esperanza matemática positiva y seguirlo siempre, te apetezca o no. Se trata de que, cuando tus emociones te asalten, no les hagas ni puñetero caso.
Tu “yo” de dentro de 12 meses te dará las gracias.
Seguimos!
Nota: He actualizado la cartera y esta semana actualizaré el track record y la verdad es que estoy terminando las herramientas para poder tenerlo todo regularmente actualizado. Os pido paciencia porque el blog va después de la operativa y le dedico lo que puedo.
Toda la información ofrecida en el presente documento, y en cualquier otro artículo de este blog o de este autor, tiene un carácter meramente formativo y no representa una recomendación de compra ni de venta.
La información publicada no pretende ser un servicio de asesoramiento de inversión. El autor no se responsabiliza de las decisiones que tomen los lectores basándose en el contenido publicado. Cada inversor debe hacer su propia investigación y asumir las consecuencias de sus acciones.
La información publicada en este blog está basada en fuentes fiables, no obstante, el autor no puede garantizar la veracidad de las mismas.
El contenido está generado por mí, pero parte de la redacción o corrección del artículo puede estar realizada con IA.
Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. No inviertas dinero que necesites o puedas necesitar. La inversión en los mercados financieros conlleva riesgos de pérdida de capital. Antes de invertir en una cuenta real, es necesario tener toda la formación adecuada o delegar la tarea en un profesional debidamente autorizado para ello.


