Mi sistema en crisis
¿Ha roto la IA el Mercado?
Introducción
Antes de nada, quiero agradecer la confianza.
Mi perfil de eToro ha llegado este mes a los 10 copiadores y vamos camino de los 200.000 dólares de activos bajo copia. Para mí es una motivación enorme para seguir trabajando, seguir mejorando y seguir compartiendo el proceso, especialmente en un momento difícil para la cartera.
Dicho esto, quiero dejar algo claro: no estoy intentando maximizar esta métrica en absoluto. Aunque recibo una pequeña comisión, sigue siendo mínima, y mis principales fuentes de ingresos siguen siendo mi trabajo y mis propias operaciones de inversión. Preveo que esto no va a cambiar y tampoco necesito que cambie.
Invertir es mi pasión. Lo hago público por dos motivos principales.
Primero, para tratar de aportar valor en forma de ideas, reflexiones o incluso aprendizajes. O simplemente poder entretenerte.
Segundo, por accountability y disciplina. Tener una cartera pública y saber que otras personas confían en ella me obliga a ser más disciplinado, más responsable con el riesgo y más fiel al sistema. Me obliga a no desviarme del camino, a no perseguir modas y a centrarme en seguir perfeccionando un proceso que, con sus limitaciones, tengo comprobado que funciona.
En cualquier caso, si estás leyendo esto, te aprecio igual aunque no copies mi cartera. Puedes simplemente leerme, aprender, tomar alguna idea puntual o ejecutar por tu cuenta las operaciones que encajen con tu propio criterio.
La motivación de este post es la evolución de la cartera en 2026.
Tras prácticamente finalizar la temporada de resultados del Q1, Qlabcapital acumula aproximadamente un -2% YTD frente a un +8% del S&P 500. Es una diferencia importante…y dolorosa.
Normalmente no doy demasiada importancia a estar unos meses, o incluso un año, por encima o por debajo del mercado. Lo que me importa es el resultado a largo plazo y la rentabilidad media de las operaciones cerradas. Lo cual voy actualizando en el track record.
Pero esta vez, más allá de la rentabilidad puntual, la situación merece un análisis.
Tras revisar los resultados del Q1, la conclusión es clara: salvo Zoetis, cuyos resultados fueron sencillamente horribles, el resto de posiciones de la cartera han cumplido muy bien o, como mínimo, de forma suficiente.
Sin embargo, las posiciones (salvo las AI winners que tengo) no despegan.
La sensación inicial es que el mercado se ha roto (no mi sensación, si no la de muchos inversores que están en mi situación). Que los fundamentales ya no importan. Que solo existe una dicotomía: si una empresa es percibida como ganadora de la IA, sube; si es percibida como perdedora de la IA, cae. Incluso aunque el negocio siga creciendo. Incluso aunque se esté beneficiando de la propia IA.
En un escenario así, una estrategia contrarian como la mía parecería una receta para un fracaso asegurado.
Por eso quiero abordar dos puntos.
Primero, por qué los fundamentales sí siguen importando y el mercado no se ha roto.
Segundo, cómo estoy ajustando el sistema Qlabcapital para adaptarlo a esta nueva fase. Voy a comentar las ideas principales, no las reglas exactas y numéricas que sigo.
Y digo ajustar, no cambiar.
Ni de broma voy a tirar por la borda el núcleo del sistema por tener un mal año. De hecho, eso es precisamente lo que hay que evitar. Muchos inversores destruyen valor cuando abandonan un sistema razonable justo en el momento en el que atraviesa una mala racha.
Pero tampoco quiero ser ingenuo.
Cómo hemos llegado hasta aquí
Estamos, en mi opinión y puedo estar muy equivocado, ante la mayor revolución tecnológica de la historia reciente. Lo digo como alguien que no puede ver el futuro, pero que sí trabaja profesionalmente en este sector. Esto no es una revolución industrial o una revolución de internet. Esto va más allá y va a afectar a todos los ámbitos de la humanidad de forma drástica.
Por tanto, sería ingenuo pensar que el mercado va a comportarse exactamente igual que durante los últimos 100 años justo en los años que pueden representar el epicentro de esta transformación tan bestia.
De la misma forma que es necesario reflexionar sobre tu carrera profesional y tratar de ser inteligente y perspicaz para tratar de anticipar y adaptarte al tremendo impacto que todo esto va a tener en ella. Puede tener sentido ajustar tu sistema de inversión para que sobreviva al cambio histórico en el que nos encontramos.
En el caso de Qlab, sigo creyendo que el sistema tiene pleno sentido. Por mucha revolución tecnológica que vivamos, el cerebro emocional humano sigue siendo el mismo desde hace millones de años. Y mientras haya miedo, codicia, pánico, euforia y exceso de confianza, seguirán existiendo ineficiencias.
Sí, los algoritmos operan también, pero son algoritmos diseñados por humanos con emociones. Los algoritmos llevan tiempo entre nosotros y sin embargo el mercado es más ineficiente que nunca. Con acciones megacap cayendo un 10% en un día por un tweet de Trump que todo el mundo sabe que al día siguiente va a desmentir él mismo.
Mientras haya ineficiencias, habrá oportunidades que podremos aprovechar.
La clave es ajustar la ejecución sin traicionar los principios del sistema.
El mercado no se ha roto
El mercado funciona por factores (factor investing). En concreto son 4.
Quality, value, momentum, growth, low volatility No todos funcionan al mismo tiempo. De hecho, es normal que cuando un factor está muy fuerte, otros queden rezagados. Esto está demostrado en estudios rigurosos económicos que se han hecho durante muchas décadas.
El factor que yo sobrepondero claramente es quality.
Mi sistema está diseñado para invertir en empresas excelentes: líderes de mercado, con ventajas competitivas, altos retornos sobre el capital, buenos márgenes, generación de caja, balances sólidos y negocios resilientes.
No es un sistema puro value, porque muchas empresas baratas son baratas por una razón.
No es un sistema low volatility, porque muchas compañías defensivas apenas se mueven y no ofrecen suficiente potencial para una operativa de medio plazo.
Y no es un sistema momentum, porque precisamente intento comprar grandes empresas cuando están temporalmente fuera de favor, antes de que el mercado vuelva a reconocer su calidad.
Mi sistema no necesita que quality esté siempre fuerte para funcionar. Pero, lógicamente, cuando quality va bien, el entorno es más favorable. Y cuando ocurre lo contrario, como ahora, el sistema lo tiene más difícil. Y estamos, ahora mismo en el peor momento para quality de las últimas décadas, lo que algo de consuelo nos puede dar. Quiero decir que es el peor rendimiento relativo de quality de las últimas décadas. Sin duda un buen consuelo para mí!
En particular, estamos en un mercado donde el capital se concentra de forma extrema en un grupo reducido de compañías percibidas como ganadoras directas de la IA. Semiconductores, infraestructura cloud, data centers y grandes plataformas tecnológicas están absorbiendo gran parte del flujo.
El mercado no está ignorando los fundamentales. Está premiando unos fundamentales muy concretos: crecimiento visible, revisiones positivas, exposición directa a IA y momentum.
Al resto le exige una prima de riesgo mucho mayor.
Ahí entra el poder del relato.
El mercado es ineficiente a corto plazo porque los seres humanos no invertimos solo con datos. Invertimos con historias. Con expectativas. Con miedo. Con extrapolaciones.
Ahora mismo, la narrativa de la IA es tan potente que, si una empresa encaja dentro del relato de “AI winner”, el mercado le da el beneficio de la duda. Si no encaja, aunque el negocio siga funcionando bien, el capital tiende a salir de ella para ir donde está la acción.
Esto explica bastante bien lo que está pasando en cartera.
Tengo varias posiciones en empresas críticas de infraestructura, datos, pagos o software vertical regulado. Empresas que no están siendo destruidas por la IA y que, en algunos casos, ya se están beneficiando de ella.
Visa, Mastercard, Adyen, Experian, Agilent, Microsoft, Edenred o MarketAxess son buenos ejemplos. La mayoría en record de ingresos y crecimiento, siguen teniendo negocios esenciales y siguen ocupando posiciones críticas en la cadena de valor.
Pero ahora mismo no tienen el relato a favor.
Y mientras no lo tengan, pueden seguir baratas más tiempo del que sería racional esperar.
Esa es la parte incómoda.
El mercado no se ha roto. Simplemente está en una fase donde prima el crecimiento disruptivo, visible y narrativamente potente sobre la calidad predecible.
Es un ciclo. Y como todos los ciclos, pasará.
La pregunta importante no es si pasará mañana, dentro de seis meses o dentro de dos años. La pregunta importante es si el sistema puede seguir generando buenas operaciones hasta que el ciclo cambie.
Mi respuesta es sí.
Pero con ajustes.
Cómo estoy adaptando el sistema Qlabcapital
La adaptación no empieza ahora. Estas medidas llevan tiempo en marcha y se ha podido ver en las nuevas operaciones, en algunas salidas y en el tipo de empresas que están entrando.
También en mi enfoque con toda la crisis del software de la que llevo hablando en los anteriores posts y mi estrategia para superarla.
Estos son los puntos principales.
1. Evitar mercados claramente disruptibles
Por eso estoy evitando negocios con productos fácilmente sustituibles por IA, aunque parezcan baratos y aunque todavía sigan creciendo.
Prefiero centrarme en empresas con infraestructura crítica, datos propietarios, software vertical, regulación, efectos de red, escala o integración profunda en procesos donde la sustitución no es tan sencilla. Llevo varios posts y varios meses insistiendo en este punto.
En la categoría de mayor riesgo solo mantengo Adobe y Teleperformance.
Las mantengo porque estoy monitorizando su transformación hacia modelos de negocio más integrados con IA. En ambos casos puede que el mercado esté exagerando el riesgo. Pero también puede que no.
Por eso no tengo ningún problema en cortar pérdidas si se demuestra que la tesis está rota.
No voy a enamorarme de ninguna posición.
2. Comprar los dips de los ganadores cuando el mercado corrige
Históricamente me ha funcionado muy bien comprar empresas excelentes a las que no les pasa anda durante caídas generales de mercado.
Las empresas amadas por el mercado suelen ser las primeras en recuperar. Las empresas odiadas, no. Estas últimas pueden necesitar mucho más tiempo, aunque sus fundamentales sean buenos.
Lo vimos recientemente en compañías como NVIDIA, Broadcom o Amazon, que recuperaron con fuerza tras las compras que hemos hecho en esta corrección. En cambio, empresas como Microsoft o Mastercard, aun siendo negocios extraordinarios, no se movieron con la misma intensidad porque el relato no está igual de a favor.
Comprar calidad en caídas sigue siendo una gran estrategia. Pero si compras calidad con el relato en contra, necesitas más paciencia. Si compras calidad con el relato a favor, la recuperación suele ser más rápida.
Esto en realidad no es nuevo y llevo años incorporándolo en mi sistema, pero ahora tiene más peso.
4. Espaciar más el DCA
En ciclos anteriores, muchas posiciones contrarian me han funcionado en 6-12 meses o incluso menos.
En este ciclo, eso puede tardar más.
Mientras dure el entorno anti-quality y pro-momentum, el relato puede permanecer estancado más tiempo del que mi modelo asumía históricamente.
Por eso estoy espaciando más las compras al construir posiciones que tienen el relato en contra. Esto depende de muchas variables que no voy a comentar pero es para explicar la idea general.
5. Controlar mejor el riesgo de relato
Este punto me parece cada vez más importante.
Hasta ahora, controlaba bien el riesgo por posición, sector, país y divisa. Pero este mercado está demostrando que también hay que controlar el riesgo de relato.
No es lo mismo tener una posición castigada por valoración que tener varias posiciones distintas castigadas por la misma narrativa.
Si varias empresas de la cartera sufren porque el mercado las considera “AI losers”, aunque pertenezcan a sectores diferentes, en realidad comparten un mismo riesgo.
Por eso estoy revisando el peso agregado de las posiciones que tienen el relato en contra (que son bastantes).
6. Recoger beneficios de forma más gradual
En un mercado donde el momentum pesa tanto, vender demasiado pronto una posición ganadora puede hacer que te pierdas una parte muy relevante de la subida.
Me ha pasado.
AMD y Google son dos ejemplos claros ya que se han doblado desde que recogimos beneficios el año pasado. Poca broma. Obviamente esto es un caso extremo y no pretendo cerrar en los picos porque es imposible, pero es para ilustrar este punto.
También hay muchas otras, como TMO ó LVMH que han tenido un timing perfecto y hemos recogido en el pico antes de que volvieran a caer violentamente
Lo que quiero decir es que estoy monitorizando el comportamiento y ajustando más los cierres en función de ciertos parámetros.
Mi sistema históricamente rotaba capital desde posiciones que habían alcanzado una valoración razonable hacia nuevas oportunidades más baratas. Esa lógica sigue funcionando muy bien.
Pero en un mercado dominado por momentum, una empresa puede seguir subiendo mucho más de lo razonable si el relato, los flujos y las revisiones siguen a favor.
Por eso hay posiciones concretas en los que estoy ajustando la recogida de beneficios ya desde hace tiempo para determinadas operaciones que son absolutas ganadoras del relato y que tienen mucho momentum.
En lugar de vender de golpe cuando una posición alcanza valoración razonable, se puede reducir de forma espaciada y gradual, vender en picos de euforia o mantener una parte residual mientras el momentum siga intacto.
Conclusión
El mercado no se ha roto.
Lo que estamos viviendo es un ciclo extremo de concentración, momentum y narrativa IA. Un ciclo especialmente jodido por hablar claro, para ser un inversor contrarian en calidad.
Esto puede durar más de lo que nos gustaría. Puede seguir generando frustración. Puede hacer que una cartera de empresas excelentes parezca mediocre durante un tiempo. Y, llevado al extremo, te puede hacer dudar de si todo se ha roto y ya no sirve para nada lo que llevas años construyendo.
Pero eso no significa que los fundamentales hayan dejado de importar. Decir esto es equivalente a no me dejan jugar como yo quiero así que me enfado y no respiro.
Lo que ocurre es que el mercado está pagando una prima enorme por un tipo concreto de fundamentales y aplicando un descuento excesivo al resto.
Mi trabajo ahora es adaptarme y salir reforzado de la situación.
Seguiré invirtiendo en empresas excelentes, con ventajas competitivas, altos retornos sobre el capital, balances sólidos y capacidad de generar caja.
Seguiré siendo contrarian.
Pero también voy a ser más exigente con el riesgo de disrupción, más paciente al construir posiciones, más consciente del relato, más gradual al recoger beneficios y más rápido al cortar tesis rotas.
Y si algo me da confianza es precisamente esto: incluso atravesando uno de los peores entornos posibles para el factor quality, la cartera está aguantando razonablemente bien.
Cuando el ciclo cambie y el mercado vuelva a mirar más allá del relato dominante y cuando los fundamentales vuelvan a pesar con más equilibrio, el rebalanceo del mercado será violento y yo espero estar bien posicionado.
Saludos y seguimos!
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